Contexto

No siempre cambiamos porque algo salió mal.

También cambiamos porque lo que nos trajo hasta aquí empieza a quedarse corto para lo que viene.

Y eso incomoda.

Pasa en el trabajo, pero también en la vida. Hay etapas, relaciones, roles y formas de hacer las cosas que alguna vez nos dieron seguridad y que, con el tiempo, dejan de servirnos de la misma manera.

Porque no solo dejamos una forma de hacer. También dejamos una forma conocida de sentirnos competentes, seguros o en control.

Patrón

Cuando algo nos ha funcionado, tendemos a aferrarnos a ello.

Seguimos usando los mismos hábitos, criterios y formas de trabajar, incluso cuando el contexto ya cambió.

La inteligencia artificial lo muestra con claridad. Podemos incorporarla para hacer más rápido lo de siempre, o usarla para mirar distinto y abrir posibilidades nuevas.

El miedo aparece cuando aceptar lo nuevo también obliga a reconocer que una parte de lo que sabíamos ya no alcanza.

Insight
No siempre nos frena el miedo a lo nuevo. Muchas veces nos frena la necesidad de seguir siendo quienes fuimos para llegar hasta aquí.

Por eso cambiar no consiste solo en aprender otra forma de hacer las cosas.

También implica revisar qué parte de nuestra identidad, de nuestro rol o de la manera en que hemos construido valor necesita cambiar con nosotros.

El crecimiento empieza cuando dejamos de proteger una versión anterior de nosotros mismos y hacemos espacio para una nueva.

Estrategia

No se trata de abandonar todo lo anterior.

Se trata de distinguir qué merece seguir con nosotros y qué necesitamos soltar para hacer espacio.

Eso puede significar aprender algo nuevo, ceder control, dejar de hacer personalmente lo que antes hacíamos bien o cambiar la forma en que aportamos valor.

Crecer también es adaptarse sin quedar atrapados en la versión de nosotros mismos que funcionó hasta ayer.
Mirada

No siempre necesitamos sumar más. A veces necesitamos soltar parte de lo que nos trajo hasta aquí para hacer espacio a lo que puede llevarnos más lejos.